Fechar los sueños. Fechar los zumbidos. Fechar las nubes.
Flamean, nítidas, negro sobre blanco, las fechas y de lo único que hablan las fechas es de sí mismas, de la las fechas. No hacen nada sino nombrarse a sí mismas. No dicen nada de aquello para cuya memoria fueron convocadas.
No dicen nada de nada de aquello que fechan.


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