Hombre manzana

19:49

Steve Jobs se alimentaba de las doradas manzanas del sol californiano y otras pasturas. Esto lo indujo a considerar que no necesitaba bañarse ni recurrir al uso de desodorantes. Bien pensado, Steve. Aunque fundado en el error, no dejaba de ser un pensamiento diferente. La realidad era que Steve olía a cebolla podrida y a mierda, hecho que, sobre todo en los comienzos, introducía alguna dificultad a la hora de los cócteles; de las solicitudes de crédito.

En El Exégeta y otros textos

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