Insustanciales






Plazas


A pasos temerosos, fallidos; de la mano de su sierva nativa -que es sólo una sonrisa y un vaivén o un perfume-, el desperdicio nazi es traído a deambular al crepúsculo de plaza Alberti.

*

Una plaza de Buenos Aires. No sabrías decirte de qué plaza se trata, aunque te atraviesan antiguas certezas. La luz del inminente sol -fuego gris, pronunciable- no solventará más que el aspecto municipal de tu angustia.

*

Para esta mirada bajó ahora mismo y se sentó en la plaza. Bajó y miró cómo son las cosas; cómo dejan de ser. Para esta revisión bajó. Para este visazo.

*

Jardín de voces. Conoce la canción de cada insecto de la siesta.

*

No obstante tu sonrisa gusta rosas ausentes.

*

Sobre el banco de piedra el ruido bíblico calcinado de las hojas de mi libreta movidas por el viento.

*

El testigo de la lluvia en la plaza. El aparecido para decir para nadie la lluvia.

*

Inscribe el simulacro de la flor en la penumbra húmeda que mana de la farola de la plaza. Magnolia, dice la voz que le habla.

*

Tomo mi asiento en uno de los bancos de piedra adosados al muro curvo de la capilla. Al sol, con los otros ancianos. Siempre hay rescate allí.


Agua

Aspirable -como si fuese luz de las alturas-
básica voz sorda voz del agua.

*

Va a conocer su sed
baja al olor nocturno de agua.


Mar dulce

Aparecemos
-dioses en la máquina para esta única
vez-
y aran su mar dulce las sonrisas.


Y el silencio

La música es angustia últimamente
amiga
y el silencio.


Deseo

No desea más que estar aquí. Y no obstante se va, como tras un deseo.


Contrabajo

Brevemente, morososamente, varía sobre la espesa línea de contrabajo; sólo para delatar la pasión con que suele presentarse el desgano.


Schopenhauer

Yo
Schopenhauer
Nirvana entre caniches.


Sábato

Desde los vahos de su caverna de Santos Lugares, Sábato -la lágrima insidiosa- gime por las noches de Reyes allá en Rojas.


Richter

Cuando lo imaginé, Richter -el protagonista de mi novela- era unos quince años mayor que yo. Hoy por hoy, al comenzar a escribirlo, somos de la misma edad; lo cual facilita mi ejercicio y trivializa definitivamente su gran aventura.


Budas

Tan asquerosamente sucios como las sirenas policiales que los persiguen; como las sirenas de ambulancias que los asisten.

*
A fumar. Se congregan los budas en el botánico.


Textos

Escribe los pocos textos que tolera su superstición. Y los muchos que exige.


Niebla

Vampiro
niebla que progresa en la música
tempo cardenalicio.


Aves

Contra el ocaso, las aves hacia el sur declaraban -declararían- nuestra suerte-
Apenas si las miramos, aunque las vimos.


Reflorece

Entonces reflorece
-flores de su aire
flores de mi angustia-


Antigua

Hogueras remotas
duelos antiguos de su mirada.


Aquí

Quiero no quiero que te detengas aquí conmigo
quiero ir con vos


Rostros

Rostros
perversos
de satisfechos insatisfactibles.


Estrago

Estragadas por la maternidad. ¿Abnegación, alienación?
da lo mismo.


Musa

Más tártara que china
pasa la musa que hay
la de esta tarde.


Nativos

Consumado su día, se arrean a ellos mismos hasta sus escondrijos.


Horroriza

es el reloj
o son pasos de loca en tu noche de un ojo abierto

*
es la hija muerta

hiede en mí hiede con
mi hedor engañoso
insepulto



Joint

a seis o siete metros de la tanqueta federal azul recostados en la reja de la embajada de Nínive en Palermo Mere y vos

fumábamos el joint

-recapturados en las sonrisas de dos antiguos desconocidos-



Fuga


primera confusión primera voz
en fuga con los pájaros que soltó el idiota


Gloria

la gloria nunca es en
ellos
la soledad

-nunca es esta mañana de la rabia del sol-


Ciudad de la paz

(en el nombre sarcástico –ciudad de la paz- de la calle transfer)

vamos
amiga
desde los bloques de cemento verdoso frente a la sinagoga

venimos del shabat


JBJ

Juan b Justo-Juan b Justo-Gaona

la misma siesta de su sol polvoriento desde Palermo en la remota inmediatez de tu
infancia
hasta tu destierro final en Ramos



Ya no


Ya no cruzo las calles

ya no sé

me desentiendo

no depende de mí

los nativos me ayudan a cruzarlas



Duelo


ahora y nunca deberás sonreír que no me conociste

que nunca me viste por el barrio

dame noticia de que no existí de que no hay deudos duelo



Nutricia

1

ajena
en circuito cerrado con su bebé

ella sonreía y la estúpida bebé también
hacía muecas de tristeza y la niña se apenaba

y ella replicaba la gestualidad grosera de la niña y su rostro era el de una desconocida –no querrías imaginarla babeando con la baba de la bebé pero es inevitable-

2
Una mañana, al despertar de un sueño intranquilo, Isaías Garde halló a su mujer convertida en una exhausta máquina de nutrición de tetas malolientes; irritables.



Vaivén

1

echa una palabra sobre el vaivén del agua
el agua le devuelve –instante intacto- todo lo que alguna vez escribiera en el agua

2
qué es lo que nunca es
lo que siempre ha sido o habrá de ser

3
estrella perdida sigue orientando
perdidamente

4
dónde no están las memorias de un mar
carne luz agua aire de un mismo
sabor

5
los antiguos pájaros vuelven a los antiguos nidos
una demostración devastadora

6
esto que encarna en el animal de tu miedo –al que olvidaste otorgarle un nombre- mata muriendo detrás de la sonrisa



Dos whiskies

de 18:30 a 19:00 esos dos whiskies (y porque todo tengo que hacerlo mal esos dos whiskies tibios)


La otra vía

Coghlan

en lo profundo

en la otra vía



hasta aquí derivamos fumando

mintiéndonos la historia de nuestra enfermedad



Extrema

el extremo deterioro el extremo florecimiento
la rosa extrema

devastación

gobierna esta sonrisa que enfría la sangre


(si es que sabés y no sabés
mirarlo
como nos merecemos)



Surf

Surfing de situaciones. Eso de lo que tanto te hablé.

Nada termina de establecerse como captura.

Mi donación es fiel; es devota y –por sobre todo- no se entiende. Parece no dar jamás con su evidencia. Y de ahí una temible, una irresistible confusión de aguas. Y de ahí, una vez más, el surf.

En última instancia, el viejo beach boy.

En última instancia tendría razón Stella –la que martilló mi infancia con proverbios y salmos-. Descorazonada, furiosa, harta de mí; de mi sonrisa inimputable mientras yo, estupefacto, la miraba MOVERSE y absorbía su voz pero no sus palabras.*

Y ese preciso-confuso mirar moverse constituye el soporte embrujado de mi constelación con todas las cosas.


*¿La voz de la que hablamos?



Piel

todo lo que compone este entorno habrá muerto antes de la próxima primavera
olvidado ni siquiera registrado barrido por la fascinación imperiosa de nuestra nueva piel




Hijo de Stella


1

¿estoy muerto
madre o mamá o estoy
muriendo cómo
querés
que justamente yo
lo sepa?


2

sólo consigno
en el agua en el
aire la carne
la lealtad


3

de todos modos
no
te habrías no
te hubieses no
te habrás
enterado

4
felicidad:
el sueño que recurre la
pesadilla
dulce
en la que vos y
yo


5

(¿ves la iconografía estúpida del cuaderno escolar? ¿ves tu
mano en esa
mano el trazo torpe
zurdo?)


6

felicidad:
el sueño que recurre la
pesadilla
dulce
en la que vos y
yo
fuimos somos
amigos



Puerto



Hasta aquí ha llegado

derivando

un diletante


Ezra Pound



Y éste era el
puerto
es
(lo anhelabas pero no lo esperabas)



ésta la
canción
la caricia –dijiste- que está
detrás
del mar

sala este ocaso ahogado la última
sal

la sal que cumple

el óbolo
aspirable
de sal



Insustanciales





Uno


la gota de veneno en tu whisky


vemos
su turbio curso
con claridad

muchas vidas atrás me enseñaste estos
trucos



Dos


esmeralda

viaja en el ámbar
en lenta gravidez toca el fondo tiembla
se deforma y
florece
para arreglar las cosas en el trámite del próximo trago


Tres


provistos de la fe negligente de los que han visto
sabemos que hay
remedio

saber que lo sabemos
-siempre y ahora- nos hace
sonreír


Cuatro
(marina insustancial)


sentada sobre las piedras un poco encima y
detrás
de mí -mis hombros entre tus piernas mi nuca reposada de memoria en
tu
sexo-
les das nombre a los pájaros que vuelven desde el
mar de
no se sabe dónde
vuelven
porque ya cae el sol



¿Sabrías?

¿Sabrías no esperar nada? ¿Sabrías tomar lo que se te ofrece y ceder lo que se te exige en una misma sonrisa?



Máscara

Sostiene en el momento por mí
mi máscara

no será justo
será necesario



Lluvia

Para siempre lloverá en
Palermo y eras la
socorrida
estrella de ojos
también
lluviosos
como tardes de ésta



Arroyo

No nos pedimos el océano, nos exigimos el arroyo.







Crisis

No lo ves
te ve

viene y va por momentos perdidos



Dos horas

Recuerda que hace poco durmió
dos horas

recuerda que ahora no está cansado y eso le basta



Quien

Sé bien quien no soy. Es innecesario, es irritante que los nativos me lo señalen a cada momento.


Fluidez

Mi extravagante manera física de escribir requiere de la fluidez de las tintas al agua. No terminan de establecerse mis improntas con medios tales como aceites o gelatinas.


Por vos

Normalizada en la fragilidad
vicaria
tu sonrisa de inválido reposa por vos
por tu presto agitato cansancio


Transfer

Si supieras creerme. En ocasiones la inmediatez es una inmensa demora. No sé qué es lo que maniobra más rápido que la inmediatez. En verdad parece haber un transfer, amiga, que me secuestra del miércoles, de las manadas que emanan de los cines a mitad de precio para soltarme en el shabat; en el minuto antes. Entre tanto vos no habrías acabado de asegurarme que es miércoles y así habríamos quedado a dos impredecibles días de distancia.

Me dirás que el shabat no es ningún día. Asentiré, complaciéndome en esa complicidad y habré vuelto.

Tal vez.



Avenimiento

cuerpo presente
sin más atributos que unas básicas señales de correspondecia
cuerpo vívido
cuerpo que se avino a naufragar con vos

1 comentarios:

Arha 7 de julio de 2009 20:31  

no sé aún escribir el silencio
de encontrarlo y leer

pero ha sido

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